Alimento básico y fundamental de mi dieta. Yo no puedo vivir sin él. No sé comer nada sin pan, es que todo lo acompaño con un pedacito, y cuando digo todo quiero decir que: lo tengo presente en cualquier puré, carne, pescado, tortilla, queso, croqueta, ensalada...con miel, con chocolate, incluso con galletas y frutos secos... Me declaro una amante, apasionada, devota y fiel seguidora de este manjar.
El Viernes tuve mi primera clase teórica y en ella descubrí dos cosas que me sorprendieron mucho.
La Primera: cuando vi la masa fermentada, que mi profe había preparado el día antes, me pareció hermosa. La mayoría pensará: _"A Alicia se le va la pinza de una manera, ¿cómo va a ser bonita una masa de pan cruda?" No os lo voy a saber explicar pero aquella bola de harina y levadura, tan blanquita, esponjosa, redonda y lisa, fue vista a través de mis ojos como un cuadro, o una escultura, o un vestido bien confeccionado; era un trabajo manual sin defectos.
La Segunda: La profe explicaba que amasar un pan es una actividad de contacto, es decir, a medida que la trabajas ella te va diciendo qué necesita: más agua, más harina, más reposo...en ese momento, uno de mis compañeros preguntó: _"¿Puede mentirnos una masa?" La cara de mi profe era un poema, una mezcla de sorpresa, indignación y ofensa, la contestación fue acorde con su estado de ánimo: _"Una masa no miente nunca, eres tú, con tu ignorancia, el que no sabes entenderla".
Conclusión: ojalá llegue el día en el que yo consiga interpretar lo que me dice un pan.